Exterior. Noche. Verbena.
Ayer tuve una revelación.
Tras cenar en buena compañía salimos en busca de la verbena más cercana. El caso es que me jode ir de verbena, más que nada porque no me gusta. Cuando pienso lo poco que me atrae me viene la mente "vas con amigos, no a escuchar música". Error. Ya no puedo pensar más en eso. Sí la música no me gusta no me lo paso bien. ¿Y por qué? Porque he pasado demasiado tiempo intentando ser uno más.
Al llegar a la verbena descubrí un descampado en el que habían colocado una tarima. El tarima era el lugar donde el odioso discjoyek me haría sufrir durante dos horas. Sabía que me esparaban un montón de minutos escuchando esos temas de consumo rápido que tanto odio. Así fue. Al rato de estar allí pareció un tipo con mucha energía y ganas de hacernos bailar. Se equivocaba conmigo.
A medida que avanzaba la juerga veía como el tipo éste animaba a la gente y ésta le respondía. ¡Todo el mundo! ¡Y lo que es peor aún! Al son de una música de mierda. La gota del vaso la colmó el infernal tema de "Follow the Leader". Este fue mi punto de no retorno.
Ya lo tenía claro, pero anoche lo tuve más aún. No seré jamás uno más. Seré Yo. Quizás me vuelva intransigente pero a estas alturas, como se dice, me la pela. ¿Y por qué? Pues porque nadie transige. Todo el mundo es intransigente. Si uno es el raro y va con gente normal deberá ir a donde vayan ellos. Jamás pasará lo contrario. Jamás.
Prefiero ser una minoria, prefiero ser yo mismo, prefiero ser un freak, un raro, un beatnik, un peatón del mar Rojo... pero nunca seré un romano (Brian dixit).
No quiero ir donde vayan todos, no quiero hacer lo que hagan todos.
¿Por qué siempre gana la mayoría? ¿Por qué sobrevive lo fácil? ¿Por qué ahora todo es de consumo rápido? ¿Por qué siempre se pone la misma música en todos los pubs?
¿Por qué nos obligan a formar parte de la manada?
Yo no quiero seguir al lider.